jueves, 7 de abril de 2016

Despertar de la consciencia: El viaje de la vida (Parte I)

Despertar de la consciencia: El viaje de la vida (Parte I)

Publicado por: André Van Hissenhoven en Desarrollo Interior 10 febrero, 2016 0
Despertar de la consciencia
Todos sentimos por momentos que detrás de la vida que llevamos tiene que haber algo mejor. Que detrás de la ansiedad y la insatisfacción que nos deja la rutina, tiene que haber un estado de paz y felicidad permanentes. Esos momentos son como gritos emitidos por el verdadero Ser que hay en cada uno de nosotros. Es esa voz diciendo: "¡Despierta! que eso que sientes es parte de la verdad que hay en ti. Y depende de ti encontrarla. Sigue a esa voz y te harás libre". Son avisos de nuestro Espíritu queriendo llevarnos alDespertar de la consciencia.
 
Despertar es Luz en el Ser
 
Imagina que este sentimiento es tan fuerte o tan recurrente, que en medio de la desesperación decides hacer un viaje en completa soledad. Entiendes que la fuerza de voluntad será clave para lograr lo que quieres. Requerirás de mucha fuerza de voluntadpara evitar que las barreras traten de hacerte volver. 
Alistas tus maletas y partes hacia un lugar desconocido. Procuras buscar un destino que no sea muy frecuentado para poder tener algo de paz. Tomas, con gran emoción y expectativa, el medio de trasporte que te exige ese destino, y entonces llegas al lugar. 
En un principio, sientes la calma y la alegría que esperabas encontrar, pero con el paso de los días empiezas a sentir de nuevo algo de ansiedad. Y a pesar de las cosas maravillosas que estás conociendo, en el fondo sigues sintiendo que tiene que haber un estado ideal de tranquilidad y felicidad. Así que decides continuar en la búsqueda y te preparas de nuevo para partir. 
Después de días caminando, de repente te encuentras de frente con una montaña inmensa que parece diferente a todas las que habías visto antes. Algo te dice que detrás de esa montaña se encuentra eso que tanto estás buscando. Así que te llenas de valor y empiezas a subir la cuesta con gran esperanza y con toda la disposición para vencer cualquier obstáculo que pueda cruzarse en el camino. 
Mientras vas avanzando durante días, notas que en la montaña habitan tus creencias. Y cada vez que logras ver una de esas creencias, comienzas a preguntarte "¿de dónde viene dicha creencia?". Entonces te vas dando cuenta de que algunas de esas creencias nacieron de tus experiencias, pero muchas no son tuyas sino de otros
Más tarde, y tanto a las creencias que consideras propias como a las que piensas que vienen de otros, comienzas a hallarles relación con tus temores. Esto te permite comenzar a identificar algunos de ellos, pero también te permite ver que hay una ligera sensación de temor de la que no conoces su origen, hasta que entiendes que algunos de esos temores son instintivos y algunos otros aprendidos.
Con todo eso comprendes que el miedo ha ocupado un gran espacio de tu mente y de tus emociones durante toda tu vida, que muchos de tus temores son "ajenos" y que ese estado de plenitud que buscas se puede encontrar detrás de tus creencias y tus temores.
 
La montaña que nos reta
 
A medida que sigues subiendo la montaña, puedes ver que tus temores y tus creencias están molestas, pues para ellos es más sencillo que sigas con la vida tal como la llevas, en lugar de tener que confrontarlos a través de nuevas experiencias. Sin embargo, tienes tanta seguridad sobre lo que la voz interior te está diciendo y sobre el lugar al cual quieres llegar, y llevas tanta fuerza de voluntad, que los vas ignorando con más éxito a medida que sigues tu camino hacia la cima. 
En un punto de la subida te encuentras de frente con un río que debes cruzar para poder seguir la senda. Pero la única manera de cruzar el río es abandonando gran parte de tu equipaje y dando un "gran salto". Entonces se manifiestan al mismo tiempo todos tus temores y tus creencias en su último intento por persuadirte de que des vuelta atrás. No obstante, tu convicción sobre lo que vas a encontrar es tan fuerte, y el grito callado que viene de adentro es tan poderoso, que te animas a dar ese "gran salto" al vacío aunque no tengas ni la más sutil pista de lo que encontrarás al otro lado del río. 
Al dar el "gran salto", ya del otro lado del río, te sientes en un estado de levedad. Acabas de abandonar cantidades de temores y creencias junto con tu equipaje, y a través de esa acción, acabas de abrir la puerta al conocimiento infinito que puede significar para ti el resto del viaje. 
Días después, en una noche tranquila y a pesar de haber dado el "gran salto", sientes que tu mente cae fácilmente ante el juego de los temores. Por esta razón se hace fundamental para ti y para tu propósito, tomar medidas que te permitan reducir el engaño de la mente. Eso te lleva a recordar algunos ejercicios sobre el control mentalque habías leído en un libro años atrás. Organizas fuego y te pones a hacer dichos ejercicios. Te sorprende mucho que los ejercicios te dan un poco de calma, aún cuando sabes que las creencias y los miedos seguirán persiguiéndote por un buen tiempo. 
Te sorprende también descubrir que la mayoría de tus pensamientos carecen de propósito y que te traen emociones sin sentido que no están ligadas al momento que estás viviendo. Dolores que vienen de recuerdos o ansiedad que viene de pensar en el futuro. Entonces se revela ante ti un mundo nuevo. Un mundo en el que la mente puede estar en el presente y en el vacío. Pero sabes que es apenas el principio de la travesía, pues más tiempo toma asimilarlo, que caer de nuevo en la trampa de la mente.
Días después de conocer ese vacío de la mente, te interesas en mantenerte en él durante el tiempo que sea posible. Así que procuras concentrarte estrictamente en cada movimiento que llevas a cabo durante el día, como una forma de mantenerte en paz la mayor cantidad de tiempo posible, aún cuando estás en actividad. Con el paso del tiempo notas que ese hábito te ha permitido descubrir muchas cosas sobre ti
Después de algunos días de mucho esfuerzo físico, mental y emocional, y tal como suelen exigir los últimos tramos en todo viaje, llegas a la cima. Y al estar de pie en la cresta de la montaña, no puedes evitar la exaltación ante tanta belleza. Tal como tu corazón te decía, ese lugar que buscabas existía, y ahora lo tienes justo al frente de ti. 
La llegada al paraíso
 
Ese lugar al cual acabas de llegar, es lo que siempre has escuchado mencionar como el paraíso. También lo mencionan en algunos textos como el Despertar de la Consciencia. Cuando llegas, sientes que los colores y los sonidos son más intensos, y que puedes tener cierta comunicación con las plantas que te rodean y con el Sol. Sientes una felicidad que no habías vivido ni en los momentos más importantes. Una felicidad que viene de adentro. Y con esa felicidad, empiezas a sentir que eres Uno con el universo. Que no estás separado de Él de ninguna manera. Que hasta la Tierra es parte de ti. Empiezas a sentir que todo lo que has vivido, por extraño que haya parecido en su momento, tenía todo el sentido; y que el presente es lo único que existe. Notas que el pasado no importa y trae tristeza, y que el futuro no importa y trae ansiedad. Empiezas a sentir que puedes crear tu vida desdeel ahora, y que el dinero y el éxito como los conocías socialmente son completamente efímeros. Adicionalmente, sientes que viniste a hacer algo mucho más importante que lo que quieres para tu vida, y que se resume en crear con los demás una Nueva Tierra. Y que parte de tu trabajo es servir a los demás desde el amor incondicional como  energía principal de creación. Y sobre todo, comprendes que eso a lo que llaman Dios o Creador o de otras mil maneras, se siente, no se piensa.
De repente se aparecen ante ti unos seres que habías pensado que podían existir pero sobre los cuales no tenías seguridad. Ellos te dan la bienvenida al Despertar y te dicen que se alegran de que lo hayas encontrado, pero afirman también que si quieres seguir viviendo allí tendrás que pasar primero una serie de pruebas. Que tendrás que volver a tu vida anterior y depurar lo que queda dentro de ti, pues en ese lugar, el miedo no tiene cabida. Te dicen: "Para que puedas regresar a vivir la plenitud que estás sintiendo aquí, tendrás que llenarte de coraje y despojarte de lo que siempre has creído que eres".
Tu estás dispuesto a hacer lo que sea necesario por vivir esa plenitud para siempre, así que aceptas las condiciones y regresas a la vida que has construido, con la esperanza de volver algún día. 
La luz comenzó a brotar de ti a raudales desde el día en que conociste ese lugar, y ahora tendrás que asimilarla para limpiar toda la oscuridad que llevas dentro, y para que puedaquedarse por completo y expandirse hacia afuera en pro del bien de El Todo. Ese es el viaje hacia la Consciencia Crística.
Cada ser es un universo único, y como universo único, tiene una manera única de vivir suDespertar. De hecho, cada paso que damos en la vida se dirige hacia ese instante, querámoslo o no. Es solo una etapa de la evolución del ser mientras está en esta Tierra
El punto del camino en el que te encuentres, solo lo conoces tú. Y sea cual sea este punto, te deseo el mejor y más amoroso resto de camino.
Namasté.
 
AUTOR: André van Hissenhoven
VISTO EN: https://www.facebook.com/Viaje-al-Despertar-502213663201747/?ref=br_rs&pnref=lhc

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