martes, 30 de diciembre de 2014

El Poder de la integración de lo masculino y femenino

El Poder de la integración de lo masculino y femenino
Liliana Bernal Pardo
En la mañana del 8 de marzo, Día internacional de la  Mujer,  un círculo de hombres que conforman mi organización diseñaron un espacio secreto y simbólico para entregarnos una sorpresa conmemorativa del día. Cada uno de ellos, entregó a cada una de nosotras una rosa.  Pero antes de hacerlo, recordaban a las mujeres de su vida y nos contaron los nombres de sus abuelas, hijas, esposas, mujeres y algunas historias femeninas de valentía, coraje y corazón.  La entrega de la rosa era el homenaje último a esas mujeres que los antecedieron y a esas mujeres a quienes les legarán quienes son.

En medio del círculo me sentí protegida y sentí que tenía mi lugar. Sentí que los hombres de mi organización, tan profesionales y comprometidos con nuestros resultados, pudieron integrar en ese ritual su fuerza con la protección del grupo. Eso me conmovió y me sirvió para reflexionar acerca de lo que hago como mujer en organizaciones y mi propio compromiso con la integración de las energías masculinas y femeninas.

Coaching es la profesión a la que me dedico con entusiasmo desde hace ya 10 años, y uno de los temas que más trabajo con mis coachees es la recuperación de la energía de lo femenino y su integración con lo masculino. Me apasiona comprobar en la experiencia, que a través de conversaciones las personas que quieren un cambio pueden abrir posibilidades a nivel individual que impactan directamente en sus equipos y a los resultados de una organización. 

El mundo de las organizaciones me encanta sobre todo porque es un lugar de encuentro, donde  convergen en un periodo de tiempo, las vidas, las historias, las emociones, las contribuciones de gente que, de no haber sido convocada por esa empresa, quizás no habría tenido la oportunidad de encontrarse. Y es el lugar donde la energía de lo femenino y lo masculino convive en la coordinación de acciones cotidiana.


Los coaches nos damos cuenta que los seres humanos vivimos con  ideas del mundo y de nosotros mismos que a veces no nos dejan anhelar,  ver o conseguir lo que queremos, y el coaching precisamente lo que permite es darse cuenta de aquello que no está funcionando, aprender y ponerle corazón a las acciones que se realizan para conseguir esos resultados. 

La energía de lo femenino no tiene que ver solo con el género. Es una energía que da prioridad al mundo interior, a lo que se siente. Es una fuerza que tiende a la integración, ve las cosas como un todo, genera contextos protegidos,  predispone a conectarse con los demás y a estar presente con el otro de una manera atenta, que nutre. Conozco líderes hombres con energía femenina, que son capaces de acoger y contener a sus equipos de trabajo, de manera que ellos puedan desplegar su creatividad y ganas al servicio de la organización. 

Por otro lado, la energía masculina se manifiesta en las acciones que buscan resultados, se orienta a lo individual, es una energía altamente enfocada y orientada a un fin. Y es tremendamente valiosa. Nos ha ayudado por siglos al progreso y a la capacidad de concretar lo que tenemos en la imaginación, ayuda a cerrar y abrir negocios, a competir, a resolver y a dirigir. La energía masculina crea los límites y ayuda a encontrar un equilibrio entre dar y recibir. 

En las organizaciones nos encontramos frecuentemente con que no basta ser un profesional técnicamente impecable para tener una buena relación con los que nos rodean; donde las habilidades emocionales se requieren para generar cambios y mantener un clima laboral satisfactorio. Entonces se requiere integrar lo técnico con lo emocional. Lo intuitivo con lo científico. Lo femenino y lo masculino, algo a lo que yo llamo la dulce fuerza.

En estos años trabajado con mujeres ejecutivas con diferentes cargos, dos de los quiebres mas recurrentes que he recogido de las conversaciones con ellas son sentirse desprotegidas y sentirse sin lugar dentro de la organización.  

Esta desprotección se puede ver reflejada en el arduo camino de estas mujeres hacia la búsqueda de puestos de liderazgo, un camino solitario parecido a una carrera de obstáculos, donde "ser mujer" tiene todavía instalado el discurso de debilidad o de generación de problemas.

Existen organizaciones que tienen culturas con enfoque en la tarea y que tienen la creencia de que tomarse el post natal completo es signo de poco profesionalismo, o que contratar mujeres en edad fértil es contraproducente para los resultados de la organización y entonces se les paga menos o directamente no se les contrata.  Y aunque estas cosas pasan, también están pasando otros ejemplos en organizaciones que están sintiendo, como mantener jardines infantiles cerca de los lugares de trabajo, planes de dedicación de tiempo a las familias de los empleados y programas de coaching para mejorar la comunicación, el liderazgo o el trabajo en equipo.

La naturaleza de lo femenino y lo masculino es estar integradas. Requerimos las dos fuerzas en momentos de nuestras vidas, dependen la una de la otra, se complementan y se dan lugar mutuamente. Por eso, tener sólo una a nuestra disposición, causa desequilibrios, y puesto que no son opuestas sino parte de nosotros, nuestro gran trabajo es conocerlas para poder expresarlas. En presencia de ambas energías, maduras y equilibradas, una organización puede conseguir resultados satisfactorios al mismo tiempo que cuida a su gente. 

El símbolo yin-yang, grafica muy bien y muestra que en lo masculino, siempre hay un núcleo de lo femenino, y en lo femenino un núcleo de lo masculino, exactamente como hay un punto blanco en lo negro y un punto negro en lo blanco.

¿Cómo nos ayudamos, hombres y mujeres a integrar nuestras energías femenina y masculina? ¿qué sería tener las energías integradas? 

Las cualidades femeninas de la intuición, sensibilidad y conexión están siendo más y más apreciadas, tanto individualmente como colectivamente.? Las mujeres y hombres conectados con su energía femenina  son integradores de ideas de otros, generadores de identidad, se fijan en los detalles, tienen una escucha complementaria a los temas técnicos, miran costos y beneficios mas allá de lo inmediato, ven las repercusiones que tendrían las decisiones en las personas. Crean contextos y ambientes contenedores.

El poder de escuchar lo femenino en la organización puede cambiar la manera como se pueden enfrentar situaciones técnicas o adaptativas. Y para eso se requiere tener espacios de auto-conciencia. Se trata de mirar cómo hacemos lo que hacemos dentro de la organización y, como decía, escuchar el equilibrio para hacer con corazón.

Las organizaciones hemos caído en la trampa invisible de querer y valorar mucho el hacer todo al estilo de lo masculino y las mujeres hemos pretendido querer parecernos a los hombres, en su hacer, en lo técnico, en la forma de decir o decidir. 

Mi sospecha es que lo hemos hecho para ganarnos un lugar en el que si fuéramos todo lo "femeninas" que pudiéramos, no tendríamos acceso. El tema aquí no es que existan los buenos y los malos. No estoy en la reivindicación de lo femenino o en la desvalorización de lo masculino, sino en mostrar que la importancia y el valor que tiene la integración y la complementariedad de ambas fuerzas son las que hacen de una organización un lugar que genera resultados ecológicos, resultados económicos que se condicen con la prosperidad de todos los miembros de una organización. Por eso, los programas que apunten a la mentoría en las organizaciones, al coaching individual y a los trabajos colectivos donde toda la organización esté disponible para crear lugares que sostengan la presencia de ambas energías, son parte de lo que como coaches hacemos en las organizaciones, permitiendo y a veces abriendo estas conversaciones a todo nivel de la organización, en otras palabras, que la organización en su totalidad tenga personas con disposición a tener una fuerza compasiva para hacer que las cosas pasen .

Creo que mis compañeros de trabajo este 8 de marzo, nos dieron una muestra generosa de que integrar lo femenino y lo masculino ayuda a nuestra organización completa, incluídos ellos, a generar pertenencia, a generar un lugar protegido y lo mejor, nos dan ganas de seguir cuidando nuestra organización y sus resultados.
 
 
La Divinidad nos bendice siempre.
La Divinidad es en nosotros/as
Somos la Divinidad
Somos Uno 
 
Byron Picado Molina
SOCIEDAD BIOSÓFICA NICARAGUA (SBN)
Helena Petrowna Blavastky
"La Espiritualidad más expandida es el AMOR en VERDAD iluminado 
con Valores aplicados"
Estelí,Nicaragua.
América Central
 
 
 

 Blog Red Nicaragüense de Luz http://renluz.blogspot.com/
 
 
( Red Estelí Cultural) 


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