lunes, 2 de junio de 2014

Respuestas a algunas preguntas de actualidad



Respuestas a algunas preguntas de actualidad

El origen de las desigualdades - La ley de la reencarnación
 
En la vida se encuentran seres con buena salud, bellos, inteligentes, ricos, que se benefician de las mejores condiciones para lograr todo lo que emprenden y, otros al contrario, tan desheredados que al hacer cualquier cosa, van de fracaso en fracaso. ¿Cuál es el origen de estas desigualdades de condiciones? Muchas personas se sienten molestas a menudo, porque esto parece ser verdaderamente una injusticia del destino. Si ustedes preguntan a los científicos sobre la razón de estas desigualdades, la mayoría dirá que son hechos del azar. Y si van a preguntarles a los sacerdotes, a los pastores, responderán que es la voluntad de Dios. Algunas veces hablarán de la predestinación y de la gracia, pero eso sólo añade una injusticia. De todas maneras, es "la voluntad de Dios", lo que no es tan diferente de decir que "es el azar". 
Pero analicemos la respuesta de los religiosos. El Señor da, pues, todo a unos y nada a otros; no se sabe por qué, pero es así. Y esto no  es todo, ya que además, se siente furioso, ultrajado y castiga a quienes no ha dado ni buenas cualidades, ni buenas condiciones, a los que  son malos, estúpidos y cometen crímenes. Puesto que  el Señor es todopoderoso, tenía poderes para hacer de estas personas, seres magníficos, pero no lo hizo. ¡Entonces, no sólo es Su culpa, cuando cometen crímenes, sino que además,  los castiga! Por eso es que mucha gente se rebela.
No, en realidad, hay una explicación para todas las injusticias aparentes de la vida: la ley de la reencarnación. Y la Iglesia no se ha dado cuenta que negando esta ley, presenta al Señor como a un verdadero monstruo.
La explicación es que Dios nos dio todo al principio. Nos dio la libertad, y es esta libertad la que hemos utilizado para hacer experiencias costosas. Entonces, el Señor que es generoso, paciente, nos deja hacer todo, diciendo: "Son mis hijos, ¡pobrecillos! Sufrirán, se golpearán, pero eso no importa, ya que les daré siempre mis riquezas y mi amor. Tienen muchas encarnaciones por delante... aprenderán y se calmarán." Así, pues, Él nos dejó libres y, ahora, todo lo malo que nos sucede es nuestra culpa, nosotros lo merecemos. Y, todo lo bueno también lo merecemos, es el resultado de los esfuerzos de las encarnaciones anteriores.
¿Por qué la Iglesia le ha dado toda la responsabilidad de nuestro destino al Señor? Ustedes dirán: "No, ella no ha hecho eso, simplemente suprimió la creencia de la reencarnación". En realidad, cuando se reflexiona al respecto, siempre se llega  a lo mismo, y esto es  muy grave puesto que la creencia en la reencarnación es, también, uno de los fundamentos de la moral. Mientras no se les explique a los humanos la  ley de causas y consecuencias, que actúa de una existencia a otra, se puede intentar que se vuelvan  razonables, dándoles todos los sermones que se quiera y eso no servirá de gran cosa. No cambian. Y no solamente no cambian, sino que se molestan, sintiéndose víctimas de la injusticia social, sienten envidia, celos y combaten a aquellos que creen privilegiados y no hacen sino complicar la situación. Pero aquel que sabe que las dificultades y las pruebas que encuentra en la existencia son el resultado de las transgresiones que cometió en el pasado, no solamente acepta sus dificultades sino que toma la decisión de trabajar para el bien, con el fin de mejorar sus encarnaciones futuras.
 
Límites a la libertad de expresión
 
Cuando un hombre pone el pie en el terreno del vecino, sin haberlo pagado como se debe, propinándole algunos golpes o insultándolo, todas las leyes están en su contra y es condenado. Pero, si a través de  sus escritos, de sus palabras, o de su ejemplo,  hace que personas buenas pierdan la fe, la esperanza y el amor; si las  incita al desenfreno, a la violencia, en ese caso, la justicia lo deja tranquilo. Cada uno es libre de expresar sus pensamientos y sus deseos, incluso los más escabrosos, sin preocuparse de las consecuencias que esto pueda tener en el destino de algunos seres débiles, influenciables. Las joyas robadas, las vitrinas rotas, ah eso sí es importante, pero las almas y los espíritus sumergidos en la duda, en la rebeldía, en la angustia, eso no es grave. Es así como los más grandes criminales se pasean libremente y si son artistas, escritores, cineastas, ¡se les da incluso premios! La salud espiritual de una sociedad no tiene importancia, se permite dañarla o destruirla, mientras que todo está previsto para proteger los bienes físicos, materiales: las comisarías, los tribunales, las prisiones...  
Ustedes dirán: "¡Cómo! Pero si la gente debe poder expresar libremente sus ideas; no era bueno cuando en ciertas épocas se perseguía a los pensadores, a los filósofos, a los artistas." Sí, por su puesto, yo sé, mientras que los humanos no tengan muchos criterios para juzgar lo que es realmente bueno o malo, quizás es mejor dejar que se exprese todo el mundo. Pero, aquí, quiero atraer la atención de todos los creadores con respecto a su responsabilidad. Yo los prevengo y les digo esto: Ustedes tienen la suerte de ser libres, pero la libertad no es una meta en sí y su deber es reflexionar sobre los efectos que sus obras producen en los demás. Sepan, incluso, que si la justicia humana los deja tranquilos, la justicia divina los tendrá como responsables. Un día, cuando lleguen al otro mundo y se les muestre que han causado tal y tal daño en los seres, por más que protesten, diciendo que ustedes no han hecho todo ese mal, se les responderá: "Sí, esas personas han sufrido por su causa, ustedes introdujeron en su cabeza, en su corazón perturbaciones, los empujaron ha hacer experiencias peligrosas, sin advertirles acerca de los peligros que correrían. Ustedes son culpables y serán castigados." Tienen que utilizar sus dones para iluminar a los seres, para despertar en ellos el amor, la confianza, el deseo de superarse. Si no, sepan que no sólo serán castigados, sino que, en una próxima encarnación estarán privados de los dones que poseen.
 
El "stress", cómo remediarlo
 
Lo que perjudica tanto a nuestros contemporáneos, es esa continua fiebre y agitación en la cual viven y que termina por producir daños en sus organismos físico y psíquico. Cada vez más se escucha que la gente se queja, diciendo: "Estoy cansado." Pero a pesar de todo, continua alterándose, corriendo  por todos lados sin detenerse un minuto. Es muy bueno querer ser activo, pero para poder ser activo sin cansarse, hay que saber relajarse. No es suficiente una o dos veces al día, sino diez, quince, veinte y sólo un minuto cada vez. Cuando tengan un momento libre, no importa dónde, en un semáforo, en una fila de espera, en vez de dejar vagar su pensamiento, o de enervarse porque los hacen perder su tiempo, aprovechen esta ocasión para concentrarse, calmarse y encontrar su equilibrio; enseguida retomarán sus actividades con nuevas fuerzas.
Lo esencial, es lograr romper ese ritmo acelerado que hace de ustedes una especie de máquina propulsada por un motor imposible de manejar. Así, pues, varias veces al día, deténganse al menos un minuto y piensen en alguien que amen o, en  algo que  les guste, que los calme, que los inspire, que les dé valor. Si pueden, retírense a un cuarto tranquilo, extiéndanse boca abajo en una cama o en el piso sobre un tapete con los brazos y las piernas relajadas y déjense ir como si flotaran en un océano de luz... Solamente un minuto y se levantarán recargados.
Existe también otro ejercicio fácil y eficaz: aprender a comer. Ya que para comer, de todas maneras, están obligados, a detenerse, a sentarse, entonces, en lugar de comer de cualquier manera en medio del ruido, de la nerviosidad, de la precipitación, acostúmbrense a tomar las comidas como un pretexto para hacer un ejercicio de relajación, de concentración, de armonización de todas las células.
En el momento de sentarse a la mesa, comiencen por desechar de su espíritu todo lo que pueda impedirles comer en paz y armonía. Y si no lo logran de inmediato, esperen y comiencen a comer en el momento en que hayan logrado calmarse. Al comer en un estado de perturbación, de cólera o de descontento, se introduce en uno mismo una agitación, vibraciones desordenadas que se transmiten a todo aquello que uno va a realizar después. Incluso, si tratamos de dar la impresión de calma, de control, hay algo agitado, tenso, que se desprende y cometemos errores, tropezamos con la gente o con  las cosas, pronunciamos palabras groseras que destruyen las amistades y se nos cierran las puertas.. Mientras que si ustedes comen en un estado de armonía, van a resolver mejor los problemas que se les puedan presentar más adelante y aunque todo el día estén obligados a correr por todas partes van a sentir en sí mismos, una paz que no será destruida por sus actividades. Es comenzando por el principio, por las pequeñas cosas, que se puede ir muy lejos.
 
La pena de muerte, ¿es eficaz?
 
Se discute mucho sobre el problema de la pena de muerte. La radio, la televisión, los magistrados, los psiquiatras, los sociólogos presentan sus estadísticas, sus observaciones,  sus conclusiones y la opinión pública está dividida. Los unos afirman que es necesario castigar a los grandes criminales con la pena de muerte, para dar ejemplo, con el fin de infundir el miedo en aquellos que estarían tentados a imitarlos; los otros, replican que el miedo a la muerte, jamás ha detenido a un criminal y sobretodo, que ningún hombre tiene el derecho de decidir la muerte de otro. Entonces, no son más que discusiones y discusiones... Desgraciadamente, incluso, los especialistas no tienen claridad al respecto porque los conocimientos que poseen de la estructura del universo y del ser humano, no se extienden hasta las regiones espirituales.
Supongan que un criminal haya sido ejecutado. Se deshicieron de él en el plano físico, estamos de acuerdo, pero lo que no se sabe, es que él continúa viviendo en los planos sutiles, y allí, su deseo de venganza y destrucción está intacto. Matando su cuerpo, no se mata su deseo, porque su deseo no es físico, no forma parte del plano físico. Entonces, una vez muerto, el criminal va al plano astral, al mental inferior y allí refuerza el mal. Su influencia se filtra en la cabeza y en el corazón de aquellos que, en la tierra, están vinculados a él por las mismas afinidades criminales y a través de ellos, él se esfuerza para continuar  realizando sus proyectos malvados. Tiene, incluso, más posibilidades de acción que antes de su muerte, puesto que ya  que no esta limitado por su cuerpo físico y puede por lo tanto actuar a través de numerosas personas. Entonces, cuando se piensa resolver el problema de la criminalidad recomendando la pena capital, es que no se sabe que el espíritu del malhechor continúa actuando en el otro lado. 
Y el mismo fenómeno se produce, evidentemente, cuando se asesina a los profetas, a los grandes Maestros: se constata que sus ideas se propagan aún más poderosamente... Es por eso que, de otra parte, cuando existe la tentación de hacer desaparecer a una personalidad muy destacada, porque molesta (un jefe político, o religioso) algunos dirigentes comienzan a reflexionar y dicen: "¡Cuidado!, no lo matemos, porque será considerado como un mártir y sus partidarios estarán aún más violentos y la situación terminará contra nosotros." Han comprendido que matando a un hombre, no se suprime su ideología, ya que los demás  la retoman y se expande aún más poderosamente. Ustedes dirán: "Pero es porque los partidarios o adeptos, viendo que han matado a su jefe, están indignados y desean mucho más ardientemente continuar su tarea". Sí, hay algo de cierto, pero es una interpretación superficial. La realidad, es que en el otro mundo, el espíritu de un profeta, de un Iniciado, por ejemplo, continua también alimentando las mismas convicciones, los mismos deseos de iluminar a los humanos y hacerlos evolucionar. De esta manera, continua su trabajo y hay muchas más posibilidades para propagar sus ideas. Por eso, es que a menudo, la muerte de algunos Iniciados no ha sido un obstáculo para la propagación de sus ideas. Observen la formidable expansión del cristianismo después de la muerte de Jesús...
No se debería, entonces, castigar con la muerte a los criminales, debido  a las consecuencias que se producen en el plano invisible. Es a los humanos que les  corresponde organizar las condiciones de la vida para que no haya más malhechores. Pero mientras una sociedad no esté organizada bajo verdaderas bases espirituales, es como los pantanos y los pantanos no pueden dar nacimiento sino a mosquitos, es decir, a criminales. Entonces, en esas condiciones, querer hacer justicia, es una ilusión.
 
La única moral de la sexualidad: el amor
 
Un instructor, un guía espiritual tiene el deber de esclarecer a los hombres y a las mujeres respecto al problema de la sexualidad, sabiendo que éste no puede ser verdaderamente resuelto, sino en función de cada persona. Querer, bajo el pretexto de la moral, imponer reglas idénticas a todos no es razonable, ya que la misma disciplina puede conducir a unos hacia el equilibrio, la fuerza y la verdad espiritual, y  al contrario, a otros, puede llevarlos hacia la histeria, la nerviosidad y la enfermedad. Todos los humanos no tienen las mismas necesidades y el que no tenga  en cuenta esta realidad, corre el riesgo de predicar en el desierto, o de  imponer tormentos inútiles.
Ahora bien, esto no quiere decir que no se deben hacer esfuerzos. Sí, cada uno, en el  nivel que le corresponde, debe hacer esfuerzos para dominar la fuerza sexual, con el fin de vivir su amor de una manera más bella, más noble, más espiritual, porque es en  esto que se encuentra la única regla moral verdadera. Algunos no quieren hacer ningún esfuerzo porque, sabiendo que son débiles, piensan que volverán a caer inmediatamente. Esto, no es un buen razonamiento, ya que no es el éxito lo más importante, sino el ser completamente sinceros en sus deseos de mejorar las manifestaciones de su amor. Estas personas caerán sin duda en medio del camino, pero se les ayudará y se levantarán. Las caídas no importan, lo esencial es nunca dejar de hacer esfuerzos. 
Pero para sentirse estimulados en sus esfuerzos, cada uno tiene necesidad de un asociado muy poderoso. Este asociado, es un ideal con el que ustedes viven, un ideal de generosidad, de amor, de luz. El ideal es un ser espiritual, una entidad viviente que los lleva hacia lo alto. Así, todas las fuerzas, a las que ustedes no dan salida en el plano físico, sirven para alimentar, reforzar el ideal y contribuyen en su realización. 
Contener la energía sexual con el único pretexto de obedecer a las reglas dictadas por la Iglesia o por la sociedad, se llama simplemente: inhibición. Y la inhibición no puede ser una solución para el problema de la sexualidad; la inhibición es  
no aceptar dar una salida natural a la fuerza sexual sin tener en la cabeza un ideal suficientemente poderoso, capaz de hacer un trabajo en los planos superiores para canalizar y transformar esta fuerza. La verdadera renuncia no debe ser una privación, sino una transposición hacia otro plano. Es la misma actividad que continúa, sino que es orientada hacia los planos superiores. No es necesario privarse, renunciar, solamente hay que desplazarse es decir, hacer arriba lo que se hacía abajo: en lugar de beber agua de las ciénagas, simbólicamente hablando, beber agua de una fuente pura, cristalina.
Entonces, lo esencial es siempre hacer esfuerzos, ya que es así que ustedes mejorarán sus manifestaciones en cualquier terreno que sea, y particularmente en el de la sexualidad. Puesto que, sépanlo, el acto del amor, en sí, no es ni bueno ni malo, es solamente lo que ustedes hagan de él. Si ustedes no han trabajado en su interior para purificarse, ennoblecerse, iluminarse, a través de este acto ustedes comunican a su pareja las enfermedades, los vicios, las influencias nocivas. El verdadero amor debe mejorar todo en el ser que ustedes aman, debe elevarlo, reforzarlo, iluminarlo. Solamente cuando vean que, gracias a su amor, un ser se expande, sólo entonces, pueden estar felices y agradecer al Cielo de haber logrado ayudarlo y protegerlo.
 
La droga, una enfermedad del alma
 
Esforzándose en demostrar que no existe ningún Dios, ninguna Providencia, ningún Cielo, ninguna esperanza después de la muerte, los pensadores materialistas negaron todo aquello que da sentido a la existencia humana: la realidad del alma y del espíritu. Pretendieron que la religión era "el opio del pueblo" y que sólo le bastaba  al hombre para ser feliz, el tener con qué alimentarse, una vivienda, el fundar una familia y estudiar. Pero, ¿qué es lo que sucede en realidad? A pesar de haberle dado a su cuerpo, a su corazón y a su intelecto todo lo que pedían, el hombre no está satisfecho. Se ve esto por todas partes, todos los días. Pero, ¿por qué no está satisfecho? Porque se olvidó de alimentar el alma y el espíritu los cuales tienen hambre y sed y reclaman cuidados. He aquí por qué la droga, que se extiende cada vez más en el mundo y que está arraigada sobre todo en la juventud, es un aviso. Es el alma que intenta hacer comprender sus necesidades: está ahogada y se utiliza la droga para liberarse. ¿Había que desembarazarse de ese opio que es la religión? Pues bien, ahora tenemos la marihuana, la heroína, la cocaína... ¿acaso, es esto preferible? 
El alma tiene necesidad del espacio infinito, y cuando se siente limitada, ahogada, busca por todos los medios evadirse. El alcohol, las drogas se encuentran  entre los medios que tienen la propiedad de alejar el alma del cuerpo físico y ellos le dan pues, al menos por un momento, la ilusión de libertad y de espacio. Por eso la pobre juventud, que no sabe cómo satisfacer esta necesidad de evasión que siente  su alma, se droga. Pero evidentemente, esta no es una solución, pues la droga, no es más que un elemento químico que se le da al cuerpo. Ahora bien, la necesidad de evasión viene del alma, no del cuerpo. La droga no  es otra cosa que un indicio que el alma pide: viajar por el espacio infinito, pero no es la droga la que puede satisfacer al alma, no solamente, no puede satisfacerla, sino que destruye el cuerpo. Es por eso que no aconsejo a nadie utilizarla bajo ningún pretexto. La alegría, la dilatación, la libertad, la plenitud, hay que buscarlas por medios espirituales.
Los verdaderos adeptos de la Ciencia iniciática no cuentan con nada que venga del exterior, saben que Dios ha depositado en ellos todas las posibilidades, todas las riquezas, todas las substancias de todos los laboratorios. Y es allí donde hay que buscar. Por su puesto, es un trabajo largo, que requiere esfuerzos cotidianos, pero vale la pena. El alimento que se toma en  las regiones sublimes del alma y del espíritu satisface durante días y días, ya que en el plano divino hay elementos de una tal riqueza que si llegaran a probarlos solamente una vez, la sensación de plenitud que sentirían, no los abandonaría jamás. Nada puede quitarles esta sensación de inmensidad y eternidad.
 
Del núcleo familiar a la fraternidad universal
 
Cada familia es una célula dentro este inmenso organismo que es el cuerpo social. Pero, exactamente, ¿cómo funcionan las células en un organismo sano? Trabajan en armonía para el bien de todo el conjunto. Entonces, resulta evidente que si la mayoría de las sociedades están enfermas, es porque todas las familias que las constituyen no viven en armonía: cada una tiene sus proyectos, sus intereses que no concuerdan con los de los demás; de ahí los desordenes, los enfrentamientos. Cada familia debe volverse consciente que pertenece a conjuntos cada vez más vastos, incluso a la familia planetaria, con el fin de trabajar para la salud del organismo universal.
Sí, esta toma de conciencia debe hacerse en el ámbito familiar. Pues, un país está constituido básicamente por familias y jamás podrá hacer escuchar una voz armoniosa, en el concierto de las naciones, si es el porta-voz de reclamaciones heteroclititas y discordantes. Por esto, las familias no deben tener miedo de abandonar, en cuanto a la educación de sus hijos, ciertas ideas que tienen una influencia negativa sobre la armonía de la sociedad. Pues, son precisamente esas ideas que las que incitan a los niños a desear por encima de todo su propio éxito, su propio bien-estar, incluso si es a costa de los demás. Son las mismas familias las  que los acostumbran a considerar a quienes no son de su misma nacionalidad, de su misma religión o de su misma raza, como a seres inferiores o enemigos. No hay que extrañarse, entonces, si más tarde esos niños se manifiestan como adultos egoístas, limitados e intolerantes. 
Las familias no estarán más protegidas viviendo replegadas, egoístamente, sobre sí mismas.  La prueba está en que todos hacemos parte de una colectividad, y si en esta colectividad surgen problemas, cualquier cosa que hagamos para ponernos a salvo, nuestros bienes individuales e incluso nuestras vidas se encuentran también en peligro. El destino de las familias está necesariamente unido al de la colectividad y para que los individuos se sientan seguros hay que mejorar la vida colectiva.
Para proteger verdaderamente a la familia, la única solución es, pues, trabajar por la fraternidad universal, que todos los dirigentes de todos los países comprendan que es necesario formar una organización mundial que vele por el bien-estar de todos. Ustedes dirán: "Es imposible, porque algunos países no aceptarán jamás una autoridad por encima de la suya".Yo sé todo lo que ustedes pueden decirme. Por el momento, por su puesto, tienen razón, pero yo trabajo para el futuro. Y en el futuro esta unidad se realizará, los acontecimientos llevarán a los humanos a comprender esta visión de las cosas, y verán  que en realidad no se trata de someter a otros individuos, de abandonar su libertad a una autoridad exterior, extranjera, extraña, sino de hacer triunfar un ideal común: la paz y la abundancia en toda la tierra y esto nos lleva obligatoriamente a la idea de la fraternidad universal.
 
Las trampas del ocultismo
 
Durante siglos la Iglesia repitió a los cristianos que lo esencial era tener fe y cuando  preguntaban algo, respondía que eran misterios que no se debía tratar de comprender y perseguía a todos aquellos que no se contentaban con sus respuestas. La gente debía creer y así se salvaría. Pues no, no basta con creer, la religión no se limita a la fe. Toda religión está fundada sobre una ciencia, y como la Iglesia no enseñó esta ciencia a los humanos, con el fin de alimentar su intelecto, su alma y su espíritu, entonces, éstos, terminaron, incluso, por perder la fe, ya que tenían la impresión de creer en  cosas absurdas, o bien, se fueron  a buscar a otra parte su alimento espiritual. Lo cual no es necesariamente mejor, pues, si durante siglos la Iglesia combatió,  equivocadamente, la tradición iniciática, lo que está sucediendo ahora es que las ciencias ocultas están a las puertas de todo el mundo, de espiritualistas de todas partes y esto también presenta peligros. 
Pues, no hay que creer que si la gente se siente atraída por las ciencias ocultas, es necesariamente porque tiene aspiraciones místicas o un verdadero impulso hacia la espiritualidad. Nada de eso. Muchos entran en el ocultismo como si fuera una feria donde se encuentran toda clase de atracciones, incluso las más peligrosas, como las drogas, la magia negra, una sexualidad desenfrenada, con la esperanza de encontrar a través estos medios dinero, poder, gloria, placeres. Pues, los humanos no están faltos ni de apetito, ni de codicia; lo que les falta es inteligencia,  paciencia,  perseverancia para obtener lo que ellos desean. Siempre buscan llegar más rápido, empleando los medios más fáciles, y ahora, ¡ van a emplear las ciencias ocultas!
Es necesario dejar de lado todas esas prácticas que permiten realizar las ambiciones personales. Por otra parte, lo que se llama ocultismo, aún, está  lejos de ser la verdadera ciencia espiritual. Las ciencias ocultas son el bien y el mal mezclados y hay mucha gente que se ha sumergido en las regiones tenebrosas de estas ciencias. El verdadero espiritualista es aquel que jamás utiliza sus conocimientos y sus poderes para sus adquisiciones personales. El único ideal que tiene es el de perfeccionarse, el de  trabajar en la luz y por la luz, con el fin de llegar a ser un verdadero hijo de Dios, un benefactor de la humanidad.
 
El fanatismo, negación de la verdadera religión
 
Hay gente que, creyendo que el  prestigio del Señor está amenazado, se movilizan para defenderlo. ¡Como si el Señor fuera tan débil que tuviera necesidad de ser defendido! Pues bien, es lo que creen,  temen por su prestigio y quieren defenderlo a  cualquier precio. Entonces, condenan, persiguen, queman, masacran... ¿Por qué no piden primero la opinión del Señor? Deberían dirigirse a Él, y decirle: "Oh Señor, he aquí incrédulos, herejes, blasfemos... ¿es que Tú permitirás que los castiguen, los quemen, o, incluso, les corten la cabeza?", pero no; no rezan, no preguntan nada. Y no quieren preguntar nada, porque no son honestos. No desean escuchar lo que el Señor, que es Amor, les respondería: "No se ocupen de eso, no es su asunto. Si son verdaderamente tan malvados, se derrumbarán por sí mismos, sin que sea necesario que ustedes los toquen." ¡Esas personas no dan un céntimo por la opinión del Señor y así es como toman las armas con el pretexto de defenderlo! ¿Pero ustedes creen que es en realidad al Señor que defienden? No, lo que ellos defienden es su negocio, su prestigio, su influencia, su poder, es todo. ¡Qué hipocresía! Cuando se quiere verdaderamente defender al Señor, se debe manifestar, como Él, la paciencia y el amor.
 
¿Qué es un Maestro espiritual?
 
Dada la naturaleza del mundo espiritual, es mejor no entrar en él, antes que entrar allí sin guía como algunos lo han hecho para su desgracia. Han comprado libros en donde se exponen técnicas de concentración, de meditación o de respiración, y se lanzan a hacer ejercicios que terminan por desequilibrarlos física y psíquicamente. Pues sí, ¿Cómo es que mucha gente, que nunca se le ocurriría la idea de escalar una montaña sin conseguir un guía, se aventure así simplemente, sola, en la exploración del mundo psíquico? No ve que aquí, los peligros de perderse, de caer en los precipicios o de ser sepultados bajo las avalanchas son mucho más grandes. ¡Esto es extraordinario, en este terreno la gente piensa que puede desenvolverse muy bien sola! He aquí, por qué hay tantos desequilibrados entre  los supuestos  espiritualistas. 
Ustedes dirán: "Sí, pero ¿cómo reconocer a un verdadero Maestro? ¡Existen tantos impostores y charlatanes listos a aprovecharse de la ingenuidad de los humanos!" Un verdadero Maestro, en el sentido espiritual del término, es un ser que, en primer lugar, conoce las verdades esenciales, no lo que un filósofo o un pensador haya escrito, sino lo esencial según la Inteligencia cósmica. En segundo lugar, debe haber logrado obtener la voluntad de dominar y controlar todo en él. Finalmente, la ciencia y la dominación que ha adquirido, debe utilizarlas sólo para manifestar todas las cualidades y virtudes del amor desinteresado. Es gracias a la cualidad del desinterés que ustedes pueden reconocer a un verdadero Maestro. Cada Maestro viene a la tierra para manifestar en ella, una cualidad particular. Por lo tanto, hay Maestros de sabiduría, de amor, de fuerza, o de  pureza... y a cada uno de ustedes le corresponde elegir al Maestro con el cual se sientan más en afinidad para su desarrollo espiritual, pero todos los verdaderos grandes Maestros tienen, obligatoriamente, en común: el desinterés.
 
Educación e instrucción
 
Uno espera que la gente instruida y cultivada tenga reacciones correctas, razonables en las dificultades. Eso no es, en absoluto, lo que se ve a menudo. La cosa más insignificante los pone en un estado lamentable de cólera o de depresión y no tienen ningún poder, ninguna voluntad para solucionar esto. Toda su instrucción, toda su erudición es incapaz de ayudarles. Por lo tanto, incluso, si se piensa que es necesario que la juventud estudie y obtenga diplomas, estamos obligados a constatar que, más importante que la formación del intelecto, es la formación del carácter.
Lo esencial, es vivir y no ser profesor, ingeniero o economista. Y para vivir, para afrontar todas las condiciones de la existencia, es importante fortalecer el carácter. Si no, cuando los jóvenes llegan a la edad de afrontar las dificultades, no pueden puesto que han vivido en el mundo abstracto de los libros y son incapaces de soportar la realidad de la vida.
¡ A cuántas personas instruidas encontramos que se ven siempre débiles, siempre flotando, siempre a merced de las circunstancias! Han leído libros de los cuales hacen citaciones, eso todo, pero, ¿de qué sirve pavonearse con las riquezas de los demás? Lo que ellos hayan logrado realizar, eso es lo que deben mostrar. Si son incapaces, entonces, ¡que dejen sus conocimientos librescos tranquilos y vayan finalmente a ejercitarse en lo esencial: a trabajar sobre su carácter!
La instrucción es una cosa, la educación es otra. La juventud no tiene tanta necesidad de profesores eruditos; tiene necesidad de instructores que le revelen lo que es la vida y cómo deben vivirla para que las fuerzas, las cualidades, los dones que están ahí, depositados en ella, puedan manifestarse verdaderamente en plenitud. Hasta ahora, la juventud anda en un camino resbaladizo en donde ni son los libros ni los diplomas los que lograrán mantenerla en equilibrio, ya que en la vida el equilibrio depende primeramente del carácter, no de la instrucción.
Mientras no se dé prioridad a la formación del carácter, sino únicamente a la del intelecto, los conocimientos que los jóvenes reciben en las escuelas y las universidades, son un medio para tener éxito, a expensas de los demás, pero jamás para transformarse y llegar a ser benefactores de la humanidad. Si son ambiciosos, temerosos, orgullosos, malvados, sensuales, avaros, así se quedarán. Nosotros, proponemos otra escuela donde se aprende a conocer la naturaleza humana, a cambiar el carácter, a transformarse, a mejorarse para el bien de todo el mundo.
Los estudios en sí mismos jamás han mejorado a los seres, e incluso, a menudo, han hecho de ellos un verdadero peligro público. Por el contrario, encontramos una fuente de bendiciones en aquellos que han trabajado sobre su carácter y que, teniendo los conocimientos en sus manos,  deciden utilizarlos, no para su propio provecho, sino para el bien de todos.
 
Progreso técnico y progreso moral
 
Uno se ve obligado a constatar cómo el progreso técnico ha transformado la vida de los humanos, aportando cada día nuevos productos, nuevos medicamentos, más facilidades para desplazarse y comunicarse, equipos más perfeccionados en los colegios, casas, hospitales... pero el progreso técnico tiene sus limitaciones y presenta, incluso, peligros si no está controlado por  una visión superior de las cosas. Esto, además, es algo que preocupa cada vez más a las personas que reflexionan, pues se dan cuenta que el progreso científico no sólo, no conduce al progreso moral, sino, que, incluso, en cierta forma hace retroceder al hombre.
La Ciencia iniciática, nos da esa visión superior de las cosas. ¿Qué nos enseña? Que cada proceso en la naturaleza posee tres aspectos: físico, psíquico y espiritual y, por lo tanto, es posible encontrar en nuestra vida interior las mismas manifestaciones y correspondencias que existen en el plano físico. Si los científicos aceptaran detenerse un poco para profundizar las leyes que rigen el universo, comprenderían que en realidad todos los elementos, todos los objetos, todos los fenómenos físicos que estudian, les hablan de un mundo más vasto, más rico. Y, es porque no han comprendido cómo actúan estas leyes, que el progreso científico no ha aportado progresos morales.
Por ejemplo, cuando los físicos comenzaron a descubrir la realidad de las ondas, debieron haber ido más lejos y habrían encontrado que esto no es un fenómeno único, aislado, sino que también se encuentra en otros planos: en los del sentimiento y del pensamiento. Y tampoco se hubieran contentado con haber dado los elementos que permiten la fabricación de un aparato de radio sino, que  hubieran descubierto que el cerebro es un aparato que emite y capta ondas y que por lo tanto, aquí, también existe todo un trabajo para realizar. Incluso, si algunos, ahora,  aceptan la telepatía, aún no han visto todas las consecuencias que representa esto, respecto a la educación y al dominio del pensamiento. Y esto no es todo. Cuando descubrieron que las ondas no tienen fronteras, hubiera sido necesario que trabajaran inmediatamente en la abolición de todas las fronteras, con el fin de estar en concordancia con su descubrimiento. ¡Es verdad que ha habido algunos progresos, pero se mueve demasiado lento!
Entonces, ustedes ven, los científicos hacen descubrimientos, pero no comprenden todo su alcance. El teléfono, la fotografía, el fonógrafo, el radar, el láser, etc., todos los descubrimientos científicos y técnicos para que sean completos deben ser transpuestos a los  planos psíquico y espiritual.
Cuando sepan mirar más allá del aspecto material de la realidad, los científicos poseerán la verdadera ciencia. ¡Es tan deseable que lleguen rápido a esto! Pues,  la verdadera ciencia, no sólo, aporta el conocimiento y la comprensión, sino que es también una fuente de equilibrio, de libertad, de paz interior. Por el momento, la ciencia actual aporta toda clase de innovaciones que facilitan la vida, por su puesto, eso no se  puede negar, pero los humanos, con  su manera limitada de enfrentar las cosas, se encuentran más saturados, más lerdos y a veces, incluso, más enfermos, más desdichados y más malos.
La ciencia contemporánea aún está afuera, a un lado de la verdadera ciencia. Los investigadores trabajan sin saber que, realmente, tienen entre sus manos las bases de la verdadera ciencia. Muchos se extrañan que el mundo no cambia con el progreso técnico y se preguntan qué pueden hacer para contribuir al progreso moral de la humanidad. Pues bien, aquí está la respuesta:  deben trabajar más allá de las leyes del mundo físico para que al mismo tiempo, puedan descubrir  las leyes análogas que se encuentran en el mundo moral.
 
 
 
La paz,   primero hay que suprimir en sí mismo las causas de  guerra
 
¡Cuántas personas dicen que trabajan por la paz en el mundo! Por el momento, este trabajo consiste sobre todo en acusarse, mutuamente, de ser los causantes de la guerra. Para unos, son los ricos los culpables; para otros, son los intelectuales, o los políticos, o los científicos. Los creyentes acusan a los incrédulos de conducir a la humanidad a su pérdida; los incrédulos acusan a los creyentes de fanatismo, y así sucesivamente... Observen y verán que siempre es suprimiendo a una o a otra persona que los humanos creen poder instalar la paz. Y es ahí donde se equivocan. Incluso, si se suprimen las armas y los cañones, al día siguiente, la gente inventa otros medios para  combatirse. En realidad, la paz es un estado interior y jamás se logrará, eliminando a alguien o a algo del exterior. Es dentro de sí mismo, primero, que hay que suprimir las causas de la guerra.
Mientras que el hombre mantenga en sí mismo ciertos estados interiores como el descontento, la irritabilidad, la envidia, el deseo de poseer cada vez más, haga lo que haga, no podrá estar en paz. Pues, a través de sus pensamientos y sentimientos, no solamente introduce en su fuero interior los gérmenes del desorden y de la guerra, sino que los siembra por todas partes a su alrededor.
Imaginen a alguien que come y bebe cualquier cosa. Esta persona introduce en su organismo ciertos elementos nocivos que lo enferman. ¿Y qué paz se puede tener cuando se altera el organismo... el estómago, el hígado, los riñones, los intestinos?... Pues bien, encontramos la misma ley en el plano psíquico: no hay que comer cualquier cosa, porque sino caemos enfermos.
La paz es, pues, la consecuencia de un saber profundo acerca de la naturaleza de los elementos con los cuales el hombre se alimenta en todos los planos. No puede instalarse sino en aquel que decide manifestarse con  bondad, generosidad, desinterés. Sólo este ser puede aportar la paz a su alrededor.
Muchas personas, bajo el pretexto que crean asociaciones o que militan en movimientos pacifistas, se imaginan que trabajan por la paz. No, porque  que su vida no es una vida por la paz. Jamás han pensado que, primero, todas las células de su cuerpo, todas las partículas de su ser físico y psíquico deben vivir según las leyes de la paz y de la armonía, con el fin  de emanarla paz por la cual pretenden trabajar. A pesar  de que hablan, escriben acerca de la  paz, continúan  alimentando la guerra en ellos y a su alrededor ya que están luchando sin cesar contra una cosa u otra... El hombre debe, en primer lugar, instalar la paz en él mismo, en los pensamientos, en los sentimientos, en los actos de su vida cotidiana. Y es en ese momento cuando verdaderamente trabaja por la paz.
 
 
 
La pirámide, mensaje de unidad
 
Si los grandes Iniciados de Egipto eligieron para sus monumentos la forma de la pirámide, con sus aristas que se levantan acercándose hasta juntarse en la cima, es para dar a los hombres una lección de unidad. La pirámide es un símbolo de la jerarquía que existe en el universo  y en cualquier dominio que sea, este símbolo nos enseña a pasar del plano inferior de la multiplicidad y de la dispersión, al plano superior de la unidad. Es esta visión, cada vez más simplificada, la que nos permite alcanzar la verdadera realidad de las cosas y encontrar las mejores soluciones.
¿Por qué los políticos y los economistas no llegan a solucionar los problemas internacionales? Porque cada uno se ocupa solamente en defender los intereses de su país y en estas condiciones no pueden comprenderse ya que se encuentran muy abajo, en el dominio de los hechos. Esto, también, es válido para todos los humanos en su vida cotidiana. No podrán entenderse, ni lograr la unidad, a no ser que por medio de su comprensión y actitud, hagan esfuerzos por alcanzar el punto de vista más elevado: la cima de la pirámide. Es hasta ahí que deben esforzarse para subir y encontrar las leyes que rigen los hechos, e incluso, ir más arriba para encontrar los principios  que gobiernan las leyes y  finalmente, lograr alcanzar el Principio supremo que todo lo abarca. Llegados a este punto, todos, se ven obligados a tener  la misma visión: la de su interés común.
 
Sólo el espíritu transformará el mundo
 
Es cierto que  la ciencia y la técnica proporcionan cada día nuevos productos, nuevos aparatos, cada vez más perfectos, pero esto no es una razón para que ustedes se dejen llevar por la comodidad. Todos esos  adelantos hay que considerarlos, como tantos otros, para consagrarse a las actividades espirituales pues, la verdadera razón de ser del progreso técnico es liberar al hombre, sí, pero  para que pueda hacer otros trabajos. ¿Se fatigan menos físicamente? Pues bien,  hay más tiempo  para poder trabajar sobre la materia psíquica en ustedes mismos y a su alrededor con el fin de dominarla, de espiritualizarla y llegar a ser, así, una presencia benéfica para todo el mundo.
Gracias a sus facultades intelectuales, el hombre ha logrado realizaciones gigantescas en el plano físico, pero ahora, está llamado a ir mucho más lejos, con el fin de realizar, gracias a las facultades de su espíritu, cosas aún más importantes El hombre, por medio de la meditación, la oración, debe aprender a entrar en relación con el mundo del espíritu para que la luz, el amor y el poder del espíritu desciendan a la tierra, en él mismo y en  todos los seres que están a su alrededor. Sí, he aquí, el trabajo que nos espera: hacer descender todos los esplendores y las riquezas del espíritu en nosotros mismos y en todos los humanos.
No se puede dejar de reconocer todas las transformaciones que ha habido en la vida gracias al  progreso técnico, pero eso no es suficiente, pues el progreso técnico tiene limitaciones y presenta, incluso, peligros si no se controla merced a una visión superior de las cosas. Es, pues, necesario, ir más lejos y comprender que  sólo, gracias al espíritu la vida será realmente transformada, porque la paz, la libertad y la fraternidad son realizaciones del espíritu.

http://www.fbucolombia.org/espiritualista.html


 
 
La Divinidad nos bendice siempre.
La Divinidad es en nosotros/as
Somos la Divinidad
Somos Uno 
 
Byron Picado Molina
SOCIEDAD BIOSÓFICA NICARAGUA (SBN)
Helena Petrowna Blavastky
"La Espiritualidad más expandida es el AMOR en VERDAD iluminado 
con Valores aplicados"
Estelí,Nicaragua.
América Central
 
 
 
(Red Nicaragüense de luz)
 
 
( Red Estelí Cultural) 

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