sábado, 15 de febrero de 2014

Si es espiritual, no debe cobrarse. ¿O sí?

Si es espiritual, no debe cobrarse. ¿O sí?

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Después de ver un debate que se armó sobre este tema, si lo espiritual debe cobrarse, en un sitio de Facebook que sigo, me surgió el impulso de explayarme sobre este tema. 
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En lo personal, fui encontrando mi lugar de comodidad interior frente a una tarifa por mi trabajo como traductora profesional. Eso no entraría en esta discusión porque está "fuera" del ámbito espiritual y, por lo tanto, todos solemos estar de acuerdo en que no hay problemas en cobrar por un trabajo profesional, corporativo, de oficio o de lo que sea, siempre y cuando no se trate de algo relacionado con lo religioso o lo espiritual. 
De todos modos, quería mencionarlo, porque cuando se me planteó hace un tiempo la disyuntiva interna de cobrar o no por algo que sí estaba relacionado con el mundo espiritual, ante mi búsqueda interna y externa sobre soluciones, opiniones, anécdotas, ejemplos a seguir en estos casos, me encontré con respuestas de todo tipo (internas y externas), entre ellas, que no me valoraba o que no creía merecerlo y, por eso, no me animaba a cobrar. Bueno, está visto que sí me valoro y que sí puedo cobrar… al menos por un trabajo "en el mundo material".
 Hoy, tras mucho buscar, preguntarme y evaluar en mi propio espejo interno qué me generaba este tema, y sabiendo que no hay una respuesta única sino que cada uno irá descubriendo con qué resuena al plantarse frente a este tema e intentar trascenderlo, me gustaría expresar algunas conclusiones a las que llegué: 
  • Es justo tener una retribución por lo que uno da (es parte del equilibrio del dar y recibir), sea en dinero o en otra cosa. En tal sentido, lo que más resuena conmigo es fijar un monto que me resulta acorde a lo que brindo y ser flexible en aceptar menos o nada material si la persona no puede costearlo y siento que está bien que reciba igual. Acá, para saber qué es justo y qué no, nada mejor que la guía interna y, por qué no, una mirada a las demás actividades similares que se dan.
  • El Universo recompensa la flexibilidad de, a veces, aceptar un pago menor o nulo, pero, eso no significa que deba, fácilmente, caer en la tentación de "hacer las cosas de manera gratuita siempre" porque eso genera desequilibrio y, en muchos casos, sabemos que es más fácil "dar" que "aprender a recibir y a exigir lo que es de uno".
  • Es más fácil dar que recibir. Porque está mejor visto, porque nos hace quedar mejor, porque nos hace sentir mejor internamente y porque nos evita el rollo de tener que enfrentarnos con el miedo, la desvalorización, la terrenal tarea de cobrar. Acá se ponen en juego muchas frases hechas, muchas cosas que, seguramente, hemos oído desde niños y ya están tan incorporadas que ni sabemos lo que de verdad pensamos NOSOTROS al respecto:
    • "El dinero es malo"
    • "El que tiene dinero, seguramente hizo algo indebido (robó, estafó, manipuló, etc.)"
    • "La persona que tiene dinero es fría y superficial"
    • "Si a uno le interesa el dinero es porque es materialista y, entonces, no es espiritual"
    • "El que quiere cobrar por lo que hace es avaro"
    • "Lo espiritual no se cobra" (A lo que digo: No cobramos por la sabiduría que Dios canaliza a través de quienes eligen hacer actividades espirituales, sino que cobramos las horas y los gastos que esas actividades insumen)
    • "Si viene de Dios, no se cobra" (y me pregunto: ¿no hay una chispa divina todas las vocaciones? ¿Eso quiere decir que solo podemos cobrar si estamos haciendo algo que no nos gusta?)
    • Etc.
  • Es un desequilibrio solo dar y no recibir. Si solo damos, le estamos quitando al otro la posibilidad de darnos. ¿Que si fijo un precio el otro se ve obligado y no es lo mismo que "darme"? Bueno, que cada uno sienta lo que le resuena y, quizás, en lugar de poner un precio fijo, diga que es una contribución voluntaria, un aporte voluntario o algo así. Es una manera flexible de cobrar.
  • No cobrar no significa que sea gratis: alguien lo paga. En definitiva, alguien a lo largo de la cadena, estará pagando por la actividad que se da. Puede que no sea la persona que está disfrutando de la actividad, pero alguien costeó el traslado de quien da la actividad, alguien paga por ese tiempo, por lo que esa persona estudió y se preparó, por los medios que se usaron para hacer la convocatoria, por la luz que se usa en el lugar, por los materiales que quizás se brindan, etc. Asistir a un evento gratuito está muy bien, pero hay que saber que alguien estuvo dispuesto a brindar todas estas cosas para que eso sucediera.
  • Es momento de integración. Y, por lo tanto, de trabajar las polaridades, de incluir lo material en lo espiritual y lo espiritual en lo material, de vivir conscientemente en una vida urbana y de integrar la naturaleza y nuestra esencia humana y divina en todo lo que hacemos.
  • El dinero es solo una expresión: de la energía que movemos. El dinero en sí no tiene connotación buena o mala, es lo que nosotros hagamos de él. Si fluimos con la vida, el Universo nos dará fácil acceso a todo el dinero que queramos y necesitemos para cumplir nuestra misión, para avanzar, para compartir, para disfrutar, para crecer, para expresarnos en todo nuestro potencial. Y, en ese sentido, el dinero es un intercambio. Yo recibo de otros para, a su vez, darlo a otros que lo usarán para seguir la rueda. Pensar así nos conecta con la Ley de la Abundancia y hace que dejemos de centrarnos en la escasez.
  • Bendigamos el dinero que recibimos para que siga su camino con luz, con intenciones amorosas, para fines hermosos, para que sea un instrumento de paz y crecimiento. Cuantas más personas lo hagamos, algún día, si es que sigue siendo dinero, será tan transparente como el agua y tan sanador como la luz.
 
Creo firmemente que está muy bien que cobre quienes dedican su tiempo y su energía a enseñar, a hacer talleres, a hacer lecturas, a dar sesiones de sanación, o la vertiente espiritual que sea y que elijan. Después de todo, si esas personas tuvieran que seguir con su trabajo habitual para poder pagar sus cuentas, muchos nos perderíamos de poder disfrutar de su trabajo y crecer con sus canalizaciones y con la enseñanza que transmiten. Que el dinero no sea una excusa para alejarnos de nuestro camino interior.
Escrito y compartido por María Ivana Croxcatto
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Imagen: Crosspoint Church, CA
 
 
 
La Divinidad nos bendice siempre.
La Divinidad es en nosotros/as
Somos la Divinidad
Somos Uno 
 
Byron Picado Molina
SOCIEDAD BIOSÓFICA NICARAGUA (SBN)
Helena Petrowna Blavastky
"La Espiritualidad más expandida es el AMOR en VERDAD iluminado 
con Valores aplicados"
Estelí,Nicaragua.
América Central
 
 
 
(Red Nicaragüense de luz)
 
 
( Red Estelí Cultural) 

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