Si has experimentado bastantes de estas experiencias, seguramente estés teniendo o hayas tenido los síntomas más habituales de la ascensión. Aunque son muchos como enumerarlos aquí, somos demasiadas las personas que los hemos experimentado como para considerarlos una casualidad o achacarlos a un algún extraño virus. Estos síntomas y experiencias son un resultado directo de nuestro proceso de expansión espiritual, ya que estamos empezando a aumentar nuestra vibración para poder contener más luz que nunca
 
En el año 2000, un grupo de almas comenzó un proceso de evolución espiritual sin precedentes que muchos han dado en llamar «ascensión». Al nivel más elevado del alma, se decidió que ya era hora de concluir las cosas aquí en la , de liberar y recuperar cada forma a la que habíamos infundido nuestra energía durante eones de tiempo desde el comienzo, y de empezar de nuevo creando un nuevo planeta Tierra antes de embarcarnos en nuestras próximas aventuras como almas. Este proceso milagroso y extremadamente desafiante creó muchas experiencias extrañas, confusas y, en el mejor de los casos, inusuales de  a un mayor nivel de conciencia y a una mayor conexión con la fuerte y con nuestras propias almas, pues estábamos regresando a casa.
 
Te preguntarás: «¿Soy yo parte de este plan y de este proceso?», y «¿Cómo puedo saberlo?».
 
Descartando la recesión económica como causa, puede ayudarte contestar a las siguientes preguntas:
 
¿Has sentido en los últimos años y meses como si estuvieras al límite de lo que podías resistir?
 
¿Has tenido muchos altibajos, extraños dolores y molestias físicas, y pérdidas en forma de amigos, trabajo, familia, dinero y muchos otros aspectos?
 
¿Has sentido mareo y vértigo, dolor de cuello y espalda, e intolerancia hacia formas más bajas de energía? ¿Sientes tu abdomen más grande o hinchado?
 
¿Te preguntas a quién tienes enfrente cuando te miras al espejo? ¿Sientes que has perdido tu identidad?
 
¿Has sido «apartado» de tu trabajo habitual y te cuesta encontrar otro, a pesar de que nunca antes te había ocurrido?
 
¿Te has mudado a un nuevo lugar?
 
¿Experimentas instantes en los que sientes mucho frío y pareces no poder entrar en calor?
 
¿Has tenido sofocos o sudores nocturnos que no estén relacionados con la menopausia? (incluso si eres un hombre).
 
¿Te sientes expulsado de tu sitio por gente de una vibración más baja?
 
Cuando acudes a un compromiso o a un sitio público, ¿te sientes como si estuvieras «actuando»?
 
¿Te cuesta recordar cómo eras durante tu infancia e identificarte con ella?
 
¿Has tenido algún problema importante de salud en los últimos años que te haya hecho sentir impotente e indefenso?
 
¿Sientes la necesidad de estar con niños? Al estar con ellos, ¿sientes de repente que todo está bien y que puedes relajarte y sentirte como en casa?
 
¿Has tenido temporadas en las que te despertabas siempre a la misma hora por la noche?
 
¿Has tenido ansiedad, pánico o algo que parecía depresión?
 
¿Tienes ocasionalmente pesadillas extrañas e inquietantes que no son normales en ti?
 
¿Has tenido experiencias de olvidar lo que ibas a decir o resultarte casi imposible encontrar palabras para expresarlo?
 
¿Has tenido periodos en los que se repiten en tu vida ciertos números, como por ejemplo en relojes digitales, matrículas u otros lugares?
 
¿Con frecuencia escribes o deletreas mal las palabras o superpones frases, aunque nunca antes te hubiera pasado?
 
¿Has tenido momentos en tu vida en los que te sentías desarraigado?
 
¿Olvidas con frecuencia las cosas a corto plazo y a veces no recuerdas lo que te pasó ayer o hace tan sólo un momento?
 
¿Has sentido algo parecido a una bajada de azúcar que te obligaba a comer cada dos horas?
 
¿Pierdes a veces el control de tus emociones (tristeza o llanto repentinos, o simplemente hipersensibilidad)? ¿Te sientes a veces solo y perdido?
 
¿Tienes a veces la sensación de que ya no encajas en ningún sitio?
 
¿Has descubierto que la única forma de mantener la cordura es quedarte en casa, en tu propio refugio?
 
¿Tienes una fuerte sensación de que estás aquí para hacer algo, pero no recuerdas lo que es? ¿Sientes que echas algo de menos, pero no sabes lo que es?
 
¿Te sientes a veces desarraigado y como si giraras sin control, pero otras veces no?
 
¿Te preguntas por qué las cosas parecen ir a peor en vez de mejorar?
 
¿Te cuesta más que antes estar en sitios con mucha gente, como centros comerciales y similares? ¿Has visto luces, oído voces, sentido zumbidos o pitidos en los oídos, o una energía desconocida latiendo a través de tu cuerpo? ¿Tienes brotes de síntomas alérgicos, problemas en los senos nasales o dolores de cabeza? ¿Alguna vez has sentido como una energía atravesando tu coronilla?
 
¿Has dejado de leer información sobre espiritualidad y crecimiento personal?
 
¿Te cuesta cada vez más pasar una cantidad importante de tiempo con personas que parecen «desconectadas», movidas por el ego o con muchos «problemas»? ¿Sientes la necesidad de huir de ellas?
 
¿Te preguntas dónde demonios has venido a parar? ¿Sientes que no deberías estar aquí y tienes ganas de volver «a casa»?
 
Si has experimentado bastantes de estas experiencias, seguramente estés teniendo o hayas tenido los síntomas más habituales de la ascensión. Aunque son muchos como para enumerarlos aquí, somos demasiadas las personas que los hemos experimentado como para considerarlos una casualidad o achacarlos a un algún extraño virus. Estos síntomas y experiencias son un resultado directo de nuestro proceso de expansión espiritual, ya que estamos empezando a aumentar nuestra vibración para poder contener más luz que nunca. (Un inciso: es mejor buscar ayuda médica siempre que sea necesario, pues no todos los síntomas extraños que tenemos son siempre atribuibles al proceso de ascensión.)
 
A medida que vamos subiendo de nivel en nuestro proceso evolutivo espiritual, estas experiencias van disminuyendo considerablemente. Si hacemos los cambios internos necesarios limpiando y desprendiéndonos de las viejas energías inferiores, nos aseguraremos de acceder a una nueva forma de vivir y de ser más elevada, y, finalmente, descubriremos que ya apenas tenemos dichas experiencias. Entonces sabremos que estamos preparados para el siguiente nivel.
 
Hacia finales del 2008 se produjo un cambio muy importante en el proceso de ascensión. Hasta entonces, habíamos evolucionado de manera continuada mediante pequeños pasos, ¡aunque a veces no fuera eso lo que parecía! Lo que hacíamos era parecido a terminar un capítulo de un libro: liberarnos de gran parte de nuestras antiguas vidas y formas de ser, y pasar al capítulo siguiente. Pero el fin de 2008 marcó el fin de un libro entero y no sólo de un capítulo. Fue un momento crucial en nuestro proceso evolutivo espiritual. Un número suficiente de personas habían llegado a un punto de masa crítica y estaban empezando a ocupar el lugar en el que habían estado los que les habían precedido, y era el momento de que empezar un nuevo libro, o de ocupar una nueva «residencia» dimensional.
 
Este libro era sin duda nuevo para cada uno de los peldaños de la escalera de la ascensión, es decir, que todos avanzamos a un nivel superior en relación con el que habíamos habitado antes. El proceso de ascensión requiere de muchos periodos de espera para que las masas vayan llegando antes de que nosotros mismos podamos subir otro peldaño. En ese sentido, quizá tú seas de los que habían avanzado mucho ¡y estabas ya muy cansado de esperar! Cuando esperamos, a veces nos parece que estamos estancados, encajonados o quizá rodeados de energías oscuras y densas que nos reclaman. Pero con la llegada del fin de año, esa espera llegó a su fin. ¡Los que habían llegado antes llevaban muchísimo tiempo esperando!
 
¿Y dónde están ahora? ¿Dónde se han ido aquellos que habían estado reservando el sitio para las masas? Pues hemos ido a un lugar nuevo y a una nueva realidad, la de convertirnos en ángeles humanos. Hemos sentido que se nos exigía mucho, nos hemos quejado y protestado, y nos hemos sentido cansados hasta llegar al final… y el final de esta primera fase masiva nos ha traído a este nuevo comienzo en el que nos encontramos.
 
Los nuevos síntomas y cómo hemos evolucionado
 
¿Has perdido las ganas de ser un sanador?
 
¿Has sentido en los últimos meses que la energía que solías contener ya no está?
 
¿Te preguntas a qué debes conectarte ahora y cómo tienes que hacerlo?
 
¿Sientes de repente que tu vida está «aquí» y no en otro sitio, como te pasaba antes?
 
¿Has perdido las ganas de salvar a las personas o las causas y simplemente quieres quedarte donde estás, sin necesidad de luchar?
 
¿Has dejado de acudir a grupos y hablar continuamente de temas espirituales?
 
¿Has dejado de meditar, «limpiarte», actuar para crear, movilizar energía o consultar fuentes de adivinación?
 
¿Has perdido el deseo de elevar la energía del planeta, sanarlo o similares?
 
¿Sientes que ya no tienes la necesidad de hacer que las cosas ocurran?
 
¿Estás cansado de estar solo, cuando antes no te importaba, y ansías la compañía de otros?
 
¿Sientes que tu energía personal es más «sutil» que antes?
 
¿Sueles sentirte invisible cuando estás en un sitio público?
 
¿Notas que tus necesidades se cubren de forma natural, sin que tengas que esforzarte? O, mejor dicho, ¿notas que rara vez te falta algo?
 
¿Has empezado a establecer unos sólidos límites y notas que ya no estás tan «abierto» a todo y a todos como antes?
 
¿Has empezado a valorar las cosas pequeñas y a descubrir que ya no estás tan interesado en las posesiones materiales, en conseguir lo que quieres o en que las cosas sean de determinada manera?
 
¿Empiezas a darte cuenta de que no todo gira en torno a ti, de que el comportamiento de los demás no tiene nada que ver contigo y has dejado de tomarte las cosas de forma personal?
 
¿Das prioridad a tu salud y tu felicidad?
 
¿Te sientes ahora cómodo negándote a participar en cosas que sientes que no van contigo?
 
¿Te resulta más fácil «cerrar la puerta» a los demás, sabiendo que no tienes que ser amable ni complaciente en tu interacción con ellos y que, para empezar, interactuar con ellos ni siquiera era tu intención?
 
¿Sientes una paz y una calma que no solías experimentar antes, y que estás seguro y protegido?
 
¿Estás listo para retirarte?
 
¿Estás más atento a lo que sucede a tu alrededor en vez de a lo que pasa contigo?
 
¿Ves más claramente a los demás y qué han venido a aportar? ¿Los reconoces y conectas fácilmente con ellos cuando es necesario?
 
¿Eres más consciente del conjunto, puedes interactuar en grupo sin atribuirte o infravalorar la contribución y los dones de los demás? ¿Les permites que participen sin sentir que intentan imponerse o controlarte?
 
¿Te das cuenta de que no hay nada que «arreglar» y que nunca lo hubo? ¿Has dejado de ofrecer tus servicios cuando nadie te los pedía (y eso incluye también a la naturaleza y al propio planeta)?
 
¿Encuentras ahora las respuestas en tu interior, y rara vez consultas fuentes externas?
 
¿Sabes que no eres «perfecto» y que nunca lo serás?
 
¿Posees un gran don o habilidad y los demás suelen decírtelo, pero no tienes ni dea de a qué se refieren?
 
¿Ha dejado de incomodarte ver sufrir a otro, sabiendo que es su camino y que tiene un propósito superior?
 
¿Eres capaz de tomar decisiones con «las tripas», la intuición, o simplemente atendiendo a los que sientes que está bien, sin necesidad de una explicación racional?
 
¿Sabes lo que tienes que hacer, y te das cuenta de que todo lo demás son las pasiones o el propósito de otros, manteniéndote en tu papel y sin adoptar el de ellos?
 
¿Has descubierto que pasas más parte de tu tiempo centrándote en una de tus pasiones o talentos en lugar de en varios intereses como hacías antes?
 
Si te sientes identificado con alguna de las afirmaciones anteriores, seguramente te estés convirtiendo en un ángel humano. Pero debes saber que estos cambios nos llegan paso a paso. En eso consiste la evolución. Así, puede que sólo tengas algunas de las experiencias mencionadas, pero no todas. Con el tiempo, acabarás experimentando la mayoría, y sentirás que tienes que «esperar» a que los demás lleguen al mismo punto, ya que todos formamos parte de un bienamado todo. Además, ¡nosotros también empezaremos a tener nuevas y emocionantes experiencias!
 
Si ya no te sientes tan conectado a la Fuente o a una vibración más alta como antes, debes saber que hay una buena razón para ello: hemos alcanzado un punto en nuestro proceso evolutivo espiritual en el que ya tenemos suficiente luz dentro de nosotros. Nos hemos «graduado». Eso significa que estamos listos para conectarnos unos a otros. Estamos habitando un nuevo espacio de luz mediante una red de hermanos y hermanas, y a partir de ahora nuestras conexiones serán con nuestra alma y con los demás.
 
Bienvenido, ángel humano, a la siguiente fase del regreso a casa…
por Karen Bishop.
http://nuevosangeleshumanos.wordpress.com/
 
Esta interesante información fué ofrecida por Karen Bishop en su web: www.emergingearthangels.com