lunes, 16 de julio de 2012

2012 EL CAMBIO DEL AMOR



 CAPÍTULO 3: LOS SÍNTOMAS DEL CAMBIO

Otra cuestión sobre la que ahondar es la de cómo va a percibirse este cambio dimensional y energético en la Tierra.
Pues bien, toda forma de existencia o aspecto que no vibre en la frecuencia del amor, es decir, que no sea compatible con esta energía, va a reclamar ser revisado, equilibrado, realineado y, finalmente, sanado  a  tal efecto. ¿Cómo? Si, finalmente, no se atienden estas necesidades en su debido momento, bien porque no se hayan apreciado los desajustes, bien porque, tal vez, se habían asumido como normales, bien porque simplemente no se ha tenido interés o dedicación para ello, lo más probable es que, si persisten estos desequilibrios o desfases, acaben manifestándose notoriamente, bloqueando nuestros escenarios y realidades físicas colapsándolas.
En mi opinión, esto corresponde a una forma bastante eficaz y, puntualizo, hasta bella de indicar que si algo empieza a mostrar desajustes o está dejando de funcionar adecuadamente, se le debe prestar la atención precisa para volverlo a regularizar y centrarlo en unas condiciones de estabilidad.
Eso sí, los Mensajes Canalizados avisan sin paliativos acerca de que todos aquellos asuntos que requieran revisión y equilibrio, y no sean atendidos y alineados debida y oportunamente, si siguen en desajuste, colapsarán de forma progresiva, para después, si continúan así, diluirse y desaparecer de esta dimensión terrestre.
La explicación a esto es muy simple y bien sencilla. Si el amor es la energía que se va a establecer e instaurar, total y definitivamente, en el planeta alcanzando la llamada 5D, toda forma de conciencia y vida que no sea compatible con esta energía y que, por  tanto, no vibre en su frecuencia vibratoria no podrá mantenerse ni sustentarse en este mundo.


A Nivel Planetario
A nivel planetario y colectivo se han presentado ya síntomas por todos conocidos. El sistema financiero está colapsando. Algunos países africanos empezaron a mostrar una convulsión masiva. Otros países con regímenes autoritarios comenzaron a experimentar cambios importantes. El estado de los polos terrestres sigue siendo bastante inquietante por la cantidad de hielo que se está derritiendo y el aumento que esto provoca en el nivel de las aguas de los océanos. Nunca, que yo recuerde, entraron en actividad tantos volcanes, causando efectos colaterales de tanta consideración en la actividad habitual de la población. Y, por supuesto, no deja de llamarme la atención la cantidad de eventos naturales que se han ido sucediendo en tan corto período de tiempo como, por ejemplo, los tsunamis de Indonesia y Japón, y los terremotos en Chile y Haití, con la vasta repercusión que dejaron tras ellos. Y, así, se podría relacionar una lista más amplia de situaciones y sucesos que están teniendo lugar en la actualidad.


A Nivel Individual
En lo individual también nuestras vidas estarán mostrando síntomas relativos al cambio. La naturaleza del proceso y sus posibles repercusiones en nuestro entorno personal son exactamente las mismas que a nivel de un colectivo, sea mundial o de cualquier otro ámbito (nacional, comarcal, familiar, laboral, etc.). Todos nuestros aspectos (pensamientos, emociones, actitudes, palabras y acciones), que también representan formas de energía, que no compatibilicen con la frecuencia vibratoria del amor van a pedir, como formas de conciencia y vida que son en sí mismas y partes nuestras, ser revisados y alineados, posiblemente, colapsando ante nuestros ojos, reclamando de este modo transmutación, equilibrio y sanación. Si no les ofrecemos la dedicación que necesitan, se acabarán rebelando en nuestras realidades a modo de situaciones desequilibradas, bloqueadas o enquistadas. Está claro que toda forma de bloqueo en nuestra realidad física atiende, obviamente, a un origen de desequilibrio o desajuste.


Si queremos manifestar o que se dé cualquier circunstancia en nuestra vida que sea deseada o beneficiosa para nosotros y albergamos aspectos no alineados o desajustados al respecto (miedos, temor, ansiedad, rabia, resistencias o bloqueos), estos nos indicarán claramente que nuestro enfoque estará centrado en que se pueda dar justamente todo lo contrario de lo que realmente pretendemos atraer y crear en nuestra realidad. Si no fuese así, no harían acto de presencia y, por tanto, gozaríamos de un estado de paz y calma. De este modo, como nuestro enfoque es el que da forma a nuestra realidad, como hemos oído en varias ocasiones y como así mismo las propias canalizaciones nos enseñan, ya que al centrar nuestra atención en algo canalizamos hacia esto toda nuestra energía, que es creativa, en ese momento, acabaremos atrayendo aquello que nuestros propios aspectos estén acentuando. En este caso, sería todo lo contrario de lo que a priori pretendíamos que se diera, es decir, limitación, carencia y bloqueo a nuestra vida, justo lo contrario de lo anhelábamos, y, posiblemente, más de lo que ya teníamos.

Es en este punto donde los Mensajes Canalizados hacen alusión a la también conocida y muy comentada en la actualidad Ley de la Atracción Divina, por la que todo lo que en la Creación vibra en la misma frecuencia vibratoria se atrae entre sí. Esta ley universal viene a decirnos sencillamente que los iguales se atraen. De este modo, si mantenemos aspectos nuestros sin armonizar, estos atraerán a nuestras vidas, como formas energéticas de conciencia y vida que son y que poseen su propia vibración energética, situaciones y escenarios igualmente bloqueados y estancados con similar vibración. No se debe olvidar tampoco que todo en el Universo es energía. Nuestros aspectos lo son como formas de conciencia y también de existencia que forman parte de un todo que somos nosotros, como también lo son nuestras propias células. Las situaciones que pasan por nuestra vida, por supuesto, también son energía, del mismo modo que los procesos por los que se manifiestan en nuestra realidad o las atraemos a la misma.

Realidades que pueden bloquear nuestro plano físico se pueden encontrar en los distintos niveles de experiencia conocidos. En nuestro estado de salud, por ejemplo, cuando se diagnostica alguna dolencia que, en principio, no se sabe cómo se originó o cómo puede tratarse. Las relaciones personales también pueden presentar colapsos, bien sean en el seno de la familia, bien con las amistades, bien en el ambiente laboral. Igualmente, casos de manifestación física por un estancamiento de la energía pueden verse reflejados en el bloqueo de la economía: en nuestros recursos y gastos, en las condiciones de nuestro empleo, etc., o, incluso, en las propiedades (la hipoteca, la vivienda, etc.).

Una de las grandes enseñanzas que cualquier persona que profundiza con pasión en la lectura de los Mensajes Canalizados puede obtener, según este paradigma que se está describiendo, es que toda nuestra realidad física no es más que un reflejo de nuestro estado interno o, lo que es más, cualquier situación de desequilibrio o bloqueo que podamos experimentar en nuestro exterior es un reflejo de algún aspecto interno nuestro todavía sin resolver o sin alinear.

Es como si nuestra realidad externa estuviera formada por una especie de espejos donde nos estamos reflejando nosotros mismos continuamente a través de todos nuestros aspectos. Por tanto, si hay algo que bloquea el exterior, es síntoma inequívoco de que algo anda bloqueado en el interior.

Ya ha sido mencionado anteriormente. El enfoque da forma a nuestra vida. Nada se da aleatoriamente o por casualidad ni en las vidas personales ni en el mundo global a nivel colectivo. Por eso, los mensajes se encargan de reiterar que en cada uno está la causa y la responsabilidad de todo cuanto le pasa y le acontece. Alineando, aclarando y sanando nuestro interior, alineamos, aclaramos y sanamos nuestro exterior.

Este tema, quizás, haya sido descrito escuetamente, habida cuenta de los casos tan variados y distintos que pueden llegar a surgir en los que resulte difícil poder identificar estas premisas con claridad, pero, eso sí, ha sido expresado de forma directa para evitar desviar la atención del núcleo de la cuestión. No obstante, se recogerán a continuación y en posteriores capítulos aclaraciones y especificaciones sobre supuestos y realidades relativas a este asunto, y distintas consideraciones que debamos tener en cuenta.


Ejemplos

Si acaso fue detectada alguna dolencia concreta en el cuerpo físico, ¿nos dio por identificar si existía con claridad algún miedo desbordado por el hecho de pasar por un trance así o si, en cambio, se llegó a descubrir que se guardaba inconscientemente un temor atroz a tales circunstancias? Tal vez, puede ser que se tenga el recuerdo de como en alguna ocasión se expresaba o manifestaba algún comentario en un sentido o en otro con relación a este tema, sin considerar la enorme fuerza que tiene la energía de la palabra a la hora de atraer potenciales.
Los síntomas de bloqueo tanto en la economía como en las propiedades se pueden relacionar también con actitudes del pasado, bien por la insistencia de retos por ambicionar, basados siempre en la idea de no tener suficiente, bien por un enfoque continuo de precariedad y limitación, bien porque a nivel emocional estas situaciones puedan suponer la aparición de expresiones importantes de miedo o ansiedad que permanecían ocultos.
En cuanto a las dificultades en las relaciones con otras personas, en cualquiera de los ámbitos de la vida diaria, lo que sí sería conveniente reseñar es que en este final del tiempo planetario, tal y como ha sido presentado, muchos asuntos y cuentas pendientes, incluyendo los pertenecientes a encarnaciones de otros tiempos, están siendo resueltos y zanjados, y en muchos de los casos con la coincidencia de las mismas almas que en antaño ya se encontraron dejando estos aspectos sin resolver, probablemente ahora con roles intercambiados, engrosando, así, el ciclo de experiencias que aporta sabiduría, entendimiento, evolución y la disolución de  dichos karmas. Por ejemplo, de este modo, quien fue hijo en otra encarnación, ahora viene como padre, y viceversa; quien fue jefe o amo, ahora es empleado o sirviente, y al revés; quien asumió alguna vez el rol de opresor,  puede experimentar las energías del victimismo, etc., etc., etc.
Independientemente de todos estos argumentos y explicaciones, liberando las emociones encontradas que surgen interiormente en el trato con otros seres humanos, o en cualquier realidad en general, con humildad, que no es más que la actitud de no reaccionar ante los impulsos del ego, y sin involucrarse en la inercia de estas emociones alteradas, sin caer en estados de indignación, desesperación, impotencia o resignación, que denotan un claro enfoque de limitación, solo con permitir que todo se vaya desenvolviendo y percibir los bloqueos emocionales internos y también los de la realidad externa, los escenarios que hayan sido incómodos o estresantes van a ir desapareciendo debido a la propia transmutación de los aspectos interiores. Sobre esto, se va a profundizar con más detalle en el capítulo siguiente.
Por otra parte, tampoco se descarta la aparición de situaciones fortuitas y accidentales de cualquier tipo que supongan fuertes estados de shock. Y la pregunta, llegado a este punto, sería: ¿cómo hemos podido influir en la manifestación de estos potenciales?
En verdad, en cualquiera de los supuestos planteados con anterioridad existe la certeza de que antes de encarnar se conocía la gran probabilidad de manifestación de ciertos potenciales a lo largo del tránsito por la vida que se va a emprender y, aun así, el alma toma la decisión de asumir el reto de olvidar su procedencia divina y multidimensional y afrontar, así, todas las posibilidades que van a estar disponibles en un planeta como en el que actualmente habitamos.
Esto no quiere decir, en absoluto, que dichos potenciales, en su mayoría, estuvieran fijados de antemano, sino que, en realidad, tenían más probabilidad que otros de hacer acto de presencia en el plano físico. Que manifestemos unos potenciales u otros dependerá, en parte, de lo empoderados y evolucionados que estemos para atraer conscientemente aquellas opciones que preferimos y, en parte también, de la voluntad y libertad de las que disponemos para realizar nuestras propias decisiones y elecciones.
Otros potenciales, en cambio, sí pueden estar preestablecidos en ciertas encarnaciones como pueden ser los referentes a ciertas taras físicas o psíquicas, pero, del mismo modo, son elecciones realizadas por el alma antes de comenzar su andadura terrenal para solventar o aminorar cargas kármicas que venían siendo arrastradas y que, de esta forma, le permitan seguir evolucionando.
El libre albedrío es un derecho inalienable de todo ser humano y en él se fundamenta el aprendizaje y la evolución que cualquier alma viene a adquirir encarnando en un planeta como la Tierra. La evolución de las almas, basada en las propias experiencias de las mismas, atiende solo y exclusivamente a un proceso sagrado y divino que el Creador establece para su aprendizaje y donde el juicio sobre lo bueno y lo malo, el éxito o el fracaso en las mismas queda, a todas luces, fuera del contexto en el que se contemplan cualquiera de estos acontecimientos desde las dimensiones superiores.

El Karma
Todas las leyes universales (la de la Abundancia, la de la Correspondencia, la de la Atracción, la del Ritmo, etc.) tienen su debido cumplimiento en cualquier acción y proceso que llegue a producirse o a no producirse en el Universo o, lo que es lo mismo, todas se dan al unísono en absoluta compatibilidad en cada momento. Una de estas leyes es la que se ha comentado antes, la Ley Universal de Causa y Efecto, o también conocida como Ley del Karma. Esta ley suele asociarse, de manera equivocada, a una reacción de castigo por errores o atropellos perpetrados en el pasado. Nada más lejos de la verdad.
Toda ley universal cuenta con un origen divino, pues constituyen las directrices con las que Dios creó y rige su Creación. Por tanto, todas ellas son amor y están basadas en el amor, incluido la misma Ley del Karma, que, por otro parte, no tiene otro propósito que el de brindar a todos los seres universales la oportunidad de experimentar, de nuevo, aquellas vivencias que no fueron capaces de armonizar en algunos de sus pasajes de existencia, con la consecuente aportación de energías distorsionadas que conllevan estas experiencias y que, a su vez, debían ser compensadas con las energías del amor, el perdón y la compasión, ateniéndonos a la premisa de que todo en el Universo tiende siempre al estado mayor equilibrio, llegándose, así, por parte de las almas a un estado de entendimiento mucho más completo y global del amor, vivido desde varios de los enfoques posibles, que en todo período de evolución se pretende.
Más allá de intentar averiguar si alguna cuestión propia responde a algún designio kármico, conviene repetir que la Ley de Causa y Efecto se manifiesta, al igual que el resto de leyes universales, en cada proceso por insignificante que parezca, como si de un nivel compensatorio se tratase en cada instante, y el hecho en sí de procurar esclarecer si algún acto o escenario obedece a tal o cual ley o motivo no deja de formar parte, sobre todo, de una actitud enredada en catalogar y etiquetar la realidad, propia de una mente medrosa y ávida de certezas y certidumbre más que de un estado de entendimiento que trasciende cualquier drama humano y que entiende que en la Luz y en el Amor no existe el juicio de la mente terrestre sobre lo que es bueno o malo, por terrorífico que algo pueda resultar. En las dimensiones más sutiles no existe el juico. Es así como se concibe todo como parte del proceso de aprendizaje de cada ser en el Universo, que, a su vez, es sagrado y divino.
Aquellos puntos de inflexión en una trayectoria experimental llamados errores, fracasos o fallos no son más que el resultado del compendio de situaciones que son atraídas por cada ser humano debido a sus propios aspectos desajustados y no cualificados que, de esta forma, pueden ser identificados conscientemente para que, en el tiempo oportuno, se puedan tomar ciertas decisiones y acciones correctoras que supongan un avance evolutivo en este sentido. Son meras experiencias relativas al aprendizaje, sin que, por nuestras exigencias resistentes o expectativas, tengamos que cargar contra ellas.
En base a todo ello, son, en cambio, el amor y la compasión las energías que hacen posible la regeneración, sanación e integración de aquellos aspectos que salen a relucir en la realidad física, por muy cruentos y dolorosos que se sientan, procurando, así, revisión y resolución. Son estas energías las que facilitan la visión de la absoluta belleza que ostenta nuestro propio camino evolutivo en sí mismo, sin dramatizar en ninguna de sus etapas, sino más bien valorando el impulso que todas ellas, sean cuales fueren, pudieron aportarnos en cada momento.
Téngase en consideración que la compasión dista un abismo de lo que, a veces, se intenta identificar como lástima, energía de victimismo por uno mismo o por otros que responde a la idea de ser menos o no merecedores de algo, cuando ya es sabido que la causa de todo cuanto acontece está en el propio individuo y, además, todo responde a un proceso sagrado de evolución basado y permitido en el amor.
La compasión es, así, el estado del ser que se sustenta en la energía de la profunda compresión de que todo se da según este proceso divino y sagrado existente en toda la Creación.



































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































La Divinidad nos bendice siempre.
La Divinidad es en nosotros/as
Somos la Divinidad
Somos Uno 
Byron Picado Molina
SOCIEDAD BIOSÓFICA NICARAGUA (SBN)
Helena Petrowna Blavastky
"La Espiritualidad más expandida es el AMOR en VERDAD iluminado 
con Valores aplicados"
Estelí,Nicaragua.
América Central
 
(Red Nicaragüense de luz)
( Red Estelí Cultural) 

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