domingo, 12 de febrero de 2012

Impresiones de mi lectura del libro: "El cáncer, a veces, es una sinfonía."

Byron y Roberto Loáisiga Méndez mientras él da conferencia de prensa el día 8 de febrero 2012 en la biblioteca Samuel Meza Estelí.

Impresiones de mi lectura del libro:
"El cáncer, a veces, es una sinfonía."
Byron Javier Picado Molina
Estelí, 4 febrero 2012.
Buena tarde. Gracias Roberto por tu generosa invitación a que presente una breve reseña acerca de mis impresiones de la lectura de tu último libro.
Como ya muchos de ustedes saben Roberto Loáisiga Méndez es un artista muralista, poeta y escritor; promotor cultural; genuino luchador social, un ser humano sensible y pensante que esta vez nos expone con valentía y claridad, en su nuevo libro, las grandes peripecias ante el mortal cáncer que se aloja veloz y sin compasión en su preciado cuerpo, cáncer que desea dominarlo con sus dolorosos embates pero no lo consigue.
De entrada el título del libro impacta y desconcierta: "El cáncer, a veces, es una sinfonía." Me pregunto: ¿Puede el cáncer, a veces, ser una sinfonía? Y me quedo pensando largamente en esta frase.
Un libro de excelente presentación, en su portada luce un magistral cuadro del pintor Byron Chavarría: Se figura a Roberto, el pintor con su mochila a un lado y una pequeña puerta, éste da una pincelada al mural donde aparece una mujer morena, bonita, con alas de mariposa, y ésta ejecuta deliciosamente un violín entre las nubes y hace brotar gotas de agua que caen en un reloj y se transforman en canicas, un andamio de piano equilibrado sobre una canica , con fondo de montañas y un valle que me recuerda a Estelí. Preciosa pintura.
Al ir leyendo uno se encuentra con un auténtico y heroico testimonio de cómo Roberto afronta los embates del cáncer. Un libro ameno, optimista, a veces divertido o sentencioso y sabio. Una prosa que a veces toma vuelos poéticos para explicar más hondamente los sucesos del proceso existencial. Un estremecedor relato de sus experiencias en dos vidas, antes y después de contraer la mortal enfermedad.
Dice Roberto:
"La idea fundamental del libro es contar con las experiencias que me han dejado lecciones que me han servido el resto de mis días… "
… "No tengo cura, para los médicos es una cosa muy rara que esté con vida, al menos mientras escribo este libro, porque para mí, solo es cuestión de tiempo. …"
Está plenamente consciente de lo que escribe, de lo que vive. La espada de Damocles pende sobre su cabeza y el tiempo de pronto ha cobrado una vital importancia en la carrera de la vida. De repente todo se ve desde otra perspectiva, todo debe ser rediseñado, revalorado, redimensionado. "Tengo cáncer, no tengo cura." Profundas reflexiones y determinaciones ante los caminos que son abiertos ante esta lacerante realidad.
¿Porque yo? ¿Porque a mi? ¿Que causa esto? Me parece verle meditar.
Y recorro en mi mente, paralelamente al leer el libro, esta cultura tóxica que hemos diseñado donde el cáncer es una de las tantas enfermedades que cultivamos al envenenar el aire, el agua, la Tierra con toxinas y desechos ultravenenosos que invaden a diario nuestros sistemas alimenticios, nuestro cuerpo y ambiente. Recuerden que escribo esta reseña desde la "capital del tabaco", algo que nos llena de orgullo todavía, estamos jactanciosos de producir y exportar un cancerígeno de gran calidad mundial. Me hace meditar el libro en los insecticida en vegetales que comemos, hormonas en animales, contaminación sónica, humo de vehículos, drogas farmacéuticas, ondas de radio y celulares, en fin, un tema extenso que no pretendo abordar en este momento.
"No es lo mismo verla venir que platicar con ella", nos recuerda Roberto, y ante esta nueva vida que se inicia elige el optimismo, la alegría y el hacer algo constructivo cada día, algo que le de profundas satisfacciones y le nutra su sentido de vivir. En el libro analiza la capacidad de soñar aún en la adversidad, hacer frente a los cambios y vivir a fondo cada instante de la vida aún sin tener un futuro extenso por delante pues el cáncer hace su labor de desgaste y le trae momentos no tan buenos por los dolores, pérdida de una parte de su pie derecho, el avance de la enfermedad, los hospitales y la mala atención médica, los costos, frustraciones, miedos, dudas, la certeza de cada día que tiene que vivir en medio de la incertidumbre y acecho de la muerte a cada instante.
También rememora los buenos momentos, la conciencia expandida para disfrutar mejor los pequeños y grandes detalles de cada día, salir en su búsqueda, provocarlos; gozar de la solidaridad y amor de la familia, amistades, de la buena atención médica, los retos afrontados y solucionados. Un recorrido por toda la variedad de colores del arcoíris, sin dejar un color sin explorar. Una sinfonía vital, que según Roberto, el cáncer va ejecutando lentamente al sacar todas las notas de su cuerpo físico, de sus emociones, sus pensamientos.
Cito fragmentos de su escrito:
"Mi vida cambió radicalmente y si el cáncer me ha quitado también me ha dado. Me ha dado el saborear una vida que ignoraba, la oportunidad de disfrutar cada momento y la lógica de saber que hay problemas más graves que otros y que el llorar por cualquier cosa es una pérdida de tiempo…."
" Por estas razones, para mi no es una coincidencia estar de acuerdo con María E. Arteaga, de que " el cáncer, a veces es una sinfonía " porque cuando nos toca, no solo nos queda dejarnos llevar por el sentimiento negativo, sino por lo más ágil, lo más fuerte, lo más humano y lo más íntimo de nosotros mismos y saber aprovechar cada instante de esta experiencia que saca de su escondite la solidaridad, el amor, la rabia, la angustia y sobre todo, que cada minuto pasa inadvertidamente para hacernos apreciar los detalles más insignificantes…. "
Fin de la cita
La sinfonía sigue en marcha, el maestro dirige la sinfonía, Roberto es el maestro de su orquesta vital y lo expone de forma magistral en esta obra. Dirijamos nosotres con esa maestría nuestra sinfonía. Pido a Dios que nos ayude en este tránsito y más allá. Muchas gracias Roberto por compartirte de este modo. La victoria siempre es nuestra. "Anda y vive hasta donde puedas", nos recuerda Roberto. Gracias a ustedes por su amable atención. Buena tarde.
La Divinidad nos bendice siempre.
La Divinidad es en nosotros/as
Somos la Divinidad
Somos Uno
Byron Picado Molina
SOCIEDAD BIOSÓFICA NICARAGUA (SBN)
Helena Petrowna Blavastky
"La Espiritualidad más expandida es el AMOR en VERDAD iluminado
con Valores aplicados"
Estelí,Nicaragua.
América Central
(Red Nicaragüense de luz)
( Red Estelí Cultural)

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